Estampa
divina la de contemplarle todos los días, te la imaginas dormida, buscas y
encuentras como respira, quieres ser su aire, le tocas la mano para sentirle
viva, las manos suaves, ásperas de alegría tiemblan las tuyas, lo nota sonríe
un poco tocando sus rodillas observando a la ventana que ilumina su picardía.
Erguida por un momento busca caminando
el trazo que le devuelva el paso, caminando se te antoja tomarle de la mano,
simbólico mensaje de quererle acompañar a todas partes, no es que caiga ni
tropiece, es que juntos es más fácil saber a donde ir, es que el que ostenta de
la mano porta con el corazón. Buscas un lugar mas lejano mientras callas
caminas y respiras, te interrumpe de nuevo con su voz, escuchas de su interior
tu nombre, se instala su voz como una medalla, le das a tu nombre su verdadera
importancia. La ves, la admiras, de frente la buscas, la encuentras, puedes
sentir su pulso en su mirada, la mano irradia calor, ese calor acaba con la
distancia. Hablas en voz baja, simulas susurrar, hay un encanto en su mirada,
recoge su pelo, envuelve su oído con el, se acerca a escucharte mejor, ya no te
escuchas, pero aún le hablas, rozas su mejilla primero con tus palabras,
después con la nariz, sostienes tu cuerpo con los labios que se apoyan en su
rostro, la besas apenas, un beso que se escapa. Se aparta un momento, inclinas
tu cuerpo, la sostienes por la espalda, le das el primer beso, respiración
cortada, respiración innecesaria, unión de rupturas, conjunción de cuerpos, el
átomo de nuevo que agita la materia, te impacta fascina y estalla. Perfil de
mujer, niña que habita y que florece con rubor, el rojo tinto comienza por
volver, besando el alma se priva de envejecer.
No hay nada que decir, sellar un beso
con el abrazo fraternal de quien descansa en los hombros del otro, que se apoya
en la memoria de la soledad, que sostiene la dignidad del encuentro, que matiza
su debilidad, que refleja su búsqueda, que busca felicidad, que aguarda se
repita aguda la sinceridad, devuelto al océano de ella, esperas a que la marea
te devuelva intacto todos los días a ella siempre sin final. Despiertas a toda
tu vida, en su propia historia encuentras pequeños detalles de una ruta que
debiste trazar, aún sin conocerle, tantos años aguardando, dejas a un lado
las dudas y es la edad de tus años la
que te confronta por vez primera, no son los pensamientos primeros los que
repriman ese caudal, puesto que sientes que puedes, sientes con esa intensidad,
el acertijo del viento, este día te ha venido a buscar.
Amordazado por el sentimiento cierras
los ojos para no olvidar, puesto que sabes que apenas es el comienzo de algo
que sientes para siempre estará, mas allá de tus labios, de tus propias fuerzas
y de tu edad, se ha quedado a vivir contigo este momento, ha comenzado lo que
algún día pensaste que jamás podría llegar, puesto que las dudas resuelven el
infinito, como se conoce lo inmortal, perece por momentos, pero nunca perece de
verdad. Descansa del palpito de la emoción en la respiración que impulsaste, sorteando
los silencios con las preguntas que hacemos en nuestro interior, las respuestas
devienen rápidas y sólidas, al alcance de los sentidos que también despiertan,
ellas guían como instinto a conocer a las personas que destinadas se encuentran
a responderse mas allá del impulso, y a comprenderse siempre aún en silencio.

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