Crónica de un viaje.




Así, sencillo se instalan los días primero acercando y luego alejando. Todo termina siempre que empieza. No hay regla que nos permita determinar la eternidad en ninguna lección humana. 

Hay que dejar la piel en todo lo que se hace, somos un recordatorio breve de que debemos de trascender en la pequeña posibilidad de volvernos inolvidables. Y siendo inolvidable tenemos el cincel que profundiza en la conciencia. ¿Qué imagen queremos tener de todo lo que queremos dejar como legado? Todo lo que veo, lo que entiendo, lo que leo. Eso, y todo y más y yo. Yo sé que puedo ser cualquier más, pero en el recuerdo de una eternidad. En la imagen simbólica de un proyecto atendible en todo ser que pretenda ser constante permanente y continuo. Puedo ser todo si me imanto con la naturaleza y si permito que ella permeando mis sentidos apuntale mi conciencia. 

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